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¿Quién está obligado a retener en las facturas?

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Las retenciones son aquellos importes que un pagador está obligado a descontar de la cuantía total de la factura. Esta cantidad se le hace a ciertos profesionales que practican una actividad económica determinada, nóminas de empleados y otros aspectos que define la ley. La acción de retener es obligatoria para el pagador. Para, posteriormente, informar e ingresar el importe ante la Administración Tributaria. Este procedimiento se realiza de forma trimestral.

Este tema, aunque parezca sencillo, no lo es. Por esa misma razón, existen muchas preguntas en torno al procedimiento. Las personas, en su mayoría desconocen quién está obligado a retener facturas, cuáles son las actividades profesionales que involucran el proceso, qué cantidad de porcentaje se descuenta y cómo afecta a ciertos trabajadores, como los autónomos. Al existir tantas interrogantes, hemos decidido realizar este artículo para responder a todas. La idea es informarse para conocerlos cada aspecto.

¿Quién está obligado a retener?

Este proceso está regulado por el Reglamento del Impuesto sobre la Renta de Personas Físicas (Irpf). Entre sus artículos 74 hasta el 79 quién o quiénes son los responsables del trámite.

Las personas o entidades contempladas en el artículo 76 de este Reglamento que satisfagan o abonen las rentas previstas en el artículo 75, estarán obligadas a retener e ingresar en el Tesoro, en concepto de pago a cuenta del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas correspondiente al perceptor, de acuerdo con las normas de este Reglamento.

Artículo 74 del Reglamento del Impuesto sobre la Renta de Personas Físicas (Irpf).

Para hacer más comprensible este extracto, queda claro que: todas las personas que se encuentren en el artículo 76, y que además, cumplan con rentas establecidas en el artículo 75, deben realizar la retención.

Haciendo este proceso más accesible, se debe tener en cuenta que, quien está obligado a retener e ingresar las rentas a cuentas son los pagadores. Es decir, los autónomos o empresas encargadas de abonar mensualmente las rentas. Sin embargo, ante la ley no siempre es así.

Esto porque, es el pagador quien debe retener de las facturas y el responsable de entregar esta cuantía ante la Agencia Tributaria de forma mensual. Pero, si el cliente -quien recibe la factura- recibe el comprobante con un importe mal calculado o con la cuantía de la retención en sus rentas, ante la administración tributaria es el responsable.

¿A quién se le practica una retención?

Como ya sabemos quién debe realizar la retención, ahora es importante conocer a quién se le retiene el importe. Esto porque, no a todos los empleados o clientes se les debe descontar esta cantidad. Aquí vamos a enumerar:

  • Trabajadores en nómina.
  • En las facturas de alquiler de los dueños de inmuebles o establecimientos que arrienden el espacio para actividades económicas.
  • Profesionales que envíen facturas por sus servicios.
  • Quienes envían facturas a empresarios, que sean personas físicas, por realizar actividades y estén tributando en estimación objetiva.
  • Por el pago dividendos o socios de préstamos recibidos.

No deben retener quienes no son empresas, profesionales o empresarios.

¿Qué rentas están sometidas y cuál es el porcentaje por retener?

En este aspecto hay tres tipos de retenciones. El porcentaje a disminuir dependerá de la actividad económica que se realice. Para hacer más claro este trámite, aquí te lo vamos a explicar.

Actividades profesionales

  • En líneas generales, las retenciones son de 15 %.
  • Actividades de recaudos municipales y mediadores de seguros tendrán una retención de un 7 %.
  • Los primeros tres años de un profesional se le retendrá un 7 %.

Actividades económicas

  • Agrícolas y ganaderas tienen una retención del 2 %.
  • Actividades de engorde de porcino y avicultura tienen una retención del 1 %.
  • Las forestales tienen una retención del 2 %.
  • Las actividades empresariales que tributen con estimación objetiva índices o módulos tienen una retención del 1 %.
  • Ceder derecho de un imagen tiene una retención del 24 %.

Otras actividades sometidas a retención

  • Imputación de renta con cesión de derecho de una imagen tiene un retención de 19 %.
  • Aumento del patrimonio por juegos del azar, loterías, concursos, rifas y demás que estén sujetos a retención deben descontar un 19 % del total.
  • Gravamen especial de loterías y apuestas tiene una retención del 20 %.
  • Trasmitir derecho de suscripción tiene una retención del 19 %.
  • Rentas que provengan del capital mobiliario como alquiler o subalquileres de bienes, negocios o más tienen una retención del 19 %.
  • Alquiler y subalquieres de bienes e inmuebles urbanos tienen una retención del 19 %.

¿Cómo afecta económicamente una retención?

El efecto económico de la retención no es mayor para ninguna de las partes. No afecta el poder adquisitivo de ninguna de las partes. Aquí debajo vamos a explicar por qué.

  • El pagador no posee ningún aspecto negativo económicamente porque al final termina pagando la misma cantidad. Solo que, la cuantía retenida, se ingresa ante la Agencia Tributaria y entrega al cliente el importe correspondiente.
  • El cliente, por su parte, tampoco se ve afectado económicamente porque recibe el importe neto del pago de su factura o de su nómina, una vez descontada la retención.

¿Qué ocurre si se realiza mal una retención? Pasos para proceder

Las retenciones mal calculadas suelen darse en los rendimientos de trabajo. Esto porque, en la nómina, cada empleado posee un porcentaje distinto. Eso supone que se obtengan cuantía incorrectas. En el resto de los casos, no suelen tener este tipo de inconveniente porque se maneja un porcentaje único.

Por estos motivos, si estás ante una retención mal calculada, aquí te explicamos cómo proceder.

Retenciones mal calculadas por excesos

Cuando una factura se retiene un exceso, el principal afectado es el receptor o cliente. Esto porque recibe un pago inferior al que corresponde. Por el contrario, el pagador no tendrá consecuencias porque su pago será exactamente el mismo, tan solo habrá abonado a Hacienda una cuantía superior.

Cuando este inconveniente ocurre, el receptor de la factura debe esperar hasta la presentación de la Declaración de la Renta y descontarse el porcentaje abonado. Eso trae como resultado que, al momento de hacer la devolución en la declaración, recibirá un importe mayor.

Pero, si ya pasó el lapso o no quieres esperar hasta la Declaración de la Renta, la única solución es acordar con el pagador. Este, deberá hacer un trámite para solicitar la devolución de ingresos indebidos ante la administración tributaria. En este aspecto, la recomendación es que sea el retenedor quien realice la solicitud porque fue este quien cometió el error de cálculo.

Al realizar este trámite, el retenedor solicitará la rectificación del modelo de autoliquidación. Sin embargo, es indispensable conocer el proceso porque en ciertos casos el receptor está autorizado para solicitar la devolución de ingresos indebidos.

Retenciones por cuantías inferiores

En cuanto a la ingreso de una cuantía inferior a Hacienda, el proceso es al contrario. Cuando el pagador realizar el ingreso de una cantidad menor, o no lo hace, es la misma administración tributaria quien se encarga de recaudar el dinero y el pagador puede ser multado.

Una de las opciones que posee la entidad para solucionar el impago es que, el receptor deba deducir en la Declaración de la Renta las cantidades retenidas. Esto, según lo contempla la ley del Impuesto sobre la Renta de Personas Físicas.

Cuando la retención no se hubiera practicado o lo hubiera sido por un importe inferior al debido, por causa imputable exclusivamente al retenedor u obligado a ingresar a cuenta, el perceptor deducirá de la cuota la cantidad que debió ser retenida

Artículo 99.5 de la ley del Impuesto sobre la Renta de Personas Físicas.

Es importante adherirse a los procesos de solución implementados por la Agencia Tributaria. En caso contrario, el pagador podría correr con una multa del 50 y hasta el 150 % sobre la cantidad dejada.



Soy licenciado en Derecho desde el año 2005. Desde entonces he desarrollado mi actividad profesional en el despacho de Loustau Abogados. Especializado en la defensa de las administraciones públicas así como en la de los intereses particulares. En la jurisdicción penal, especializado en la defensa de delitos de la más variada índole, desde los delitos contra las personas hasta los relacionados con el patrimonio y los económicos.


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