Se puede reclamar clausula suelo hipoteca cancelada

Cancelación de la hipoteca bancaria

Si tiene retrasos en el pago de la hipoteca, su prestamista querrá que los liquide. Si no lo hace, su prestamista hipotecario iniciará una acción judicial. Esto se llama acción de posesión y podría llevarle a perder su casa.

Su prestamista hipotecario no debería desalojarle hasta el 1 de julio de 2021. Antes de esa fecha, puede empezar a emprender acciones judiciales contra ti o reanudar las acciones que ha dejado en suspenso. Si intentan embargarte la vivienda, habla con un asesor.

Si te encuentras en una de estas situaciones, debes avisar al juzgado y a los agentes judiciales: sus datos de contacto estarán en la notificación de desahucio. Ellos se encargarán de fijar otra fecha para el desalojo: tienen que avisarte con otros 14 días de antelación.

Si la reclamación original comenzó antes del 3 de agosto de 2020, tu prestamista debería escribirte para decirte que tu caso ha comenzado de nuevo. Esto se llama “aviso de reactivación”. No tienen que enviar una notificación de reactivación si ya tienen una orden de posesión o una “notificación de desalojo” del tribunal.

Si no puedes cumplir el plazo, escribe al juzgado para explicarles el motivo y preguntarles si pueden cambiarlo. Por ejemplo, diles que estás demasiado enfermo para cumplir el plazo. Debes hacerlo lo antes posible después de recibir la carta.

Anulación de la anotación en el título de propiedad filipino

Recientes sentencias del Tribunal Supremo europeo y español han permitido obligar a los bancos a anular la “cláusula suelo” de las hipotecas, y aplicar el tipo de interés inicial pactado en la escritura de la hipoteca.

Esto implica no sólo la anulación de ese “tipo de interés suelo” (que limitaba hasta dónde podía bajar el tipo de interés) y la aplicación del tipo inicial pactado (con la correspondiente reducción de las cuotas mensuales), sino también la posibilidad de recuperar todas las cantidades pagadas de más por la aplicación de la cláusula suelo. En algunos casos, se trata de una cantidad importante de dinero.

Así, algunos bancos aceptan la anulación de la cláusula suelo y la devolución íntegra de todos los intereses cobrados de más en un plazo máximo de tres meses desde que el cliente presenta la correspondiente solicitud.

Cancelación de la hipoteca en el spa

A pesar del preámbulo, las hipotecas actuales están muy lejos de su objetivo como instrumentos para la correcta defensa del prestamista, a menos que se combinen con otros instrumentos. El cambio ha sido tan radical que ahora lo que hace o rompe una decisión de préstamo no es la relación préstamo/valor, sino la relación préstamo/ingresos, algo inédito en la primera legislación hipotecaria española.

Hoy en día, un banco tiene que construir un baluarte de interminables garantías complementarias -garantías de terceros, seguro de desempleo, seguro de vida, domiciliación de la nómina del prestatario- antes de considerar que el riesgo de impago se ha reducido lo suficiente. La escasa financiación que ofrecen los bancos está rodeada de exigencias de garantías adicionales a la hipoteca propiamente dicha, ignorando que la legislación española de protección al consumidor prohíbe la sobrecolateralización (Texto Refundido de la Ley de Defensa del Consumidor de 16 de noviembre de 2007, artículo 88). La postura que han adoptado los prestamistas es muy criticable, pero hasta cierto punto también es comprensible, a la vista de la agresión institucional que se ha montado contra las hipotecas.

Cancelación de la hipoteca

Desde la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea del 21 de diciembre de 2016, tienes derecho a que te devuelvan todo el dinero que el banco te ha cobrado de más, no desde mayo de 2013, sino desde el momento en que entró en vigor tu cláusula suelo. Por tanto, la retroactividad es absoluta.

Incluir cláusulas suelo en las hipotecas en España ha sido una práctica habitual desde el inicio de la “burbuja inmobiliaria” (1997-2007). La mayoría de las hipotecas de esa época, y hasta 2013, tenían un tipo de interés variable (fijado normalmente como Euribor más un diferencial que aplica el banco). En muchas ocasiones, los bancos establecían un porcentaje mínimo a pagar por el comprador de la vivienda (suelo) incluso cuando el Euribor más el diferencial establecido por el banco era inferior a dicho mínimo.

La inclusión de dichas cláusulas suelo se hacía por parte de los bancos a sabiendas de que el Euribor iba a bajar drásticamente, cosa que el consumidor desconocía. La inclusión se hizo con una total falta de transparencia e información, lo que hizo imposible que el consumidor fuera consciente del verdadero significado de lo que estaba firmando.

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