Autorizacion de padres para realizar actividad fisica

por qué es importante el apoyo de la familia para participar en la actividad física

Durante las visitas de control del niño (también conocidas como visitas de supervisión de la salud), el médico de su hijo le hará preguntas relacionadas con la nutrición, la forma física y los hábitos de los medios de comunicación. Recuerde que la salud no tiene que ver con un peso, una forma o una talla concretos. Se anima a todos los niños, independientemente de su peso, forma o tamaño, a llevar una vida sana y activa.

Poner en movimiento a toda la familia Los estudios han demostrado que los estilos de vida aprendidos en la infancia tienen más probabilidades de permanecer en la persona hasta la edad adulta. Si los deportes y las actividades físicas son una prioridad familiar, proporcionarán a los niños y a los padres una base sólida para una vida saludable.    Recuerde que el ejercicio físico, junto con una

dieta equilibrada proporciona la base para una vida sana y activa. Una de las cosas más importantes que pueden hacer los padres es fomentar los hábitos saludables en sus hijos a una edad temprana. No es demasiado tarde para empezar. Pregunte al médico de su hijo por las herramientas para llevar una vida sana hoy mismo.Más información

La información contenida en este sitio web no debe utilizarse como sustituto de la atención y los consejos médicos de su pediatra. Puede haber variaciones en el tratamiento que su pediatra le recomiende en función de los hechos y circunstancias individuales.

¿por qué es importante el apoyo de la familia para participar en la actividad física?

IntroducciónSe calcula que la inactividad física es la causa del 6% de las muertes en el mundo, lo que la convierte en el cuarto factor de riesgo de mortalidad mundial.1 En Inglaterra, el 67% de los hombres y el 55% de las mujeres declararon cumplir las directrices recomendadas de realizar al menos 150 minutos de actividad de intensidad moderada o 75 minutos de actividad de intensidad vigorosa a la semana.2 Sin embargo, cuando la actividad física (AF) se midió objetivamente utilizando acelerómetros, sólo el 6% de los hombres y el 4% de las mujeres cumplían las directrices.3 En el caso de los niños de 5 a 15 años, sólo el 33% de los niños y el 21% de las niñas cumplían las directrices recomendadas (≥1 hora al día de AF de intensidad moderada).3

Las familias y la AF Debido a la baja prevalencia de AF suficiente entre la población, dirigirse a las familias puede ser una forma importante de aumentar la AF entre los niños y sus padres. Sin embargo, la mayoría de las investigaciones relativas a los determinantes psicosociales de la AF se han centrado en la población adulta en general,4 basándose en la suposición de que los factores que afectan a la AF son los mismos para los padres y los no padres. Sin embargo, la evidencia emergente sugiere lo contrario. El inicio de la paternidad se ha asociado con una disminución de la AF,5 6 y los padres de niños pequeños informan que tienen menos oportunidades para la AF porque tienen nuevas responsabilidades y compromisos de tiempo,7-10 y sus prioridades se han desplazado de sí mismos a su hijo.11

beneficios de la actividad física para los niños

Resultados: Los análisis indicaron que los mandatos de alojamiento en el lugar restringieron las oportunidades de los niños para la actividad física. Sin embargo, si las familias tenían acceso a espacios o equipos al aire libre, podían fomentar y apoyar más oportunidades de actividad física que las que no tenían. Las familias con menos ingresos tenían menos acceso a espacios al aire libre y, por lo tanto, esos niños tenían menos oportunidades de ser físicamente activos. Los padres apoyaron la actividad física de sus hijos mediante su participación y estímulo.

Conclusión: Estos resultados subrayan la importancia del acceso a espacios y equipos al aire libre para aumentar la actividad física de los niños. Los hallazgos pueden ser utilizados por los educadores y los responsables políticos para apoyar equitativamente a las familias de menor nivel socioeconómico que informaron de un menor acceso a los espacios al aire libre.

La actividad física (AF) es vital para la salud y el desarrollo de los niños (1). Según las directrices actuales de AF, los niños deberían realizar 60 minutos de AF moderada a vigorosa (MVPA) cada día (1), pero sólo el 24% de los niños y jóvenes cumplen las directrices actuales de AF (2). Una revisión sistemática pone de manifiesto que el comportamiento sedentario de los niños se asocia negativamente con la actividad física al aire libre (3). Los niños realizan más AF al aire libre que en el interior (4-6).

participación de los padres en la actividad física

Se ha demostrado que la enfermedad coronaria es un problema pediátrico dado que los factores de riesgo, especialmente el sedentarismo y la obesidad que conducen a la aterosclerosis, comienzan en la infancia. El control temprano y adecuado de estos factores mejora el pronóstico de los niños, por lo que las medidas preventivas deben comenzar en la infancia para eliminar, minimizar y controlar la enfermedad cardiovascular (Santaliestra-Pasías, Rey-López, & Moreno, 2013).

A medida que la enfermedad avanza, la intervención se convierte en un proceso cada vez más ineficaz, hasta que la única forma de tratamiento es la medicina curativa o restauradora. El aumento de los niveles de sedentarismo, la falta de oportunidades para la actividad física y el incremento de las cifras de niños con sobrepeso y obesidad en todo el mundo (Timmons et al., 2012) han llevado a considerar los espacios escolares como el escenario fundamental en el que los niños pueden ser activos y construir las habilidades necesarias para enfrentar una cultura sedentaria.

Se reconoce que el sistema educativo, especialmente en el primer ciclo de la escuela, es un entorno en el que se deben concentrar los esfuerzos para promover la actividad física y los estilos de vida saludables, ya que ofrece el mayor potencial para desarrollar hábitos de movimiento que se pueden trasladar a la vida adulta (Nyberg et al., 2015). Sin embargo, a la hora de desarrollar intervenciones para aumentar las actividades físicas de los niños, los padres deben formar parte del proceso, ya que poseen las características básicas necesarias para socializar una mejor salud a una edad temprana a través de la promoción de hábitos y actitudes hacia estilos de vida activos (Pugliese ,& Tinsley, 2007).

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