Catastro marques de la ensenada

Pares archivo general de indias

La historia del Catastro en España es pareja al nacimiento y evolución del Estado moderno, y sus momentos de mayor o menor trascendencia han sido, en general, un claro eco de las diferentes situaciones por las que ha pasado. La Hacienda Pública. Así lo demuestra la posición alcanzada por el Catastro a lo largo de los siglos XVIII y XIX, siempre marcada por los sucesivos intentos de reforma de nuestra Hacienda, entre los que cabe destacar el magno levantamiento catastral realizado por el Marqués de la Ensenada, a mediados de ese siglo, para dotar a la Nación del instrumento necesario para la justa exacción del impuesto territorial.

Paralelamente a esta evolución, las normas que regulan el Catastro se han ido sucediendo en el tiempo hasta llegar, el 23 de marzo de 1906, a la promulgación de la Ley del Catastro Parcelario Topográfico, último texto autonómico de esta institución que aún se regula parcialmente. Desde entonces, sus principios rectores han estado vinculados a diferentes leyes reguladoras de distintas figuras tributarias, vínculo lógico si se tiene en cuenta que el origen y principal uso del Catastro en nuestro país es, sin duda, el tributario.

Reino de jaén

Se trata de registros catastrales de las regiones españolas de Andalucía, Asturias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Extremadura, Galicia, La Rioja, Madrid y Murcia. Los registros catastrales se han conservado bien. Por lo general, incluyen información sobre las tierras, las rentas, la propiedad, los bienes, el cabeza de familia y los herederos.

Este catastro se creó cuando el país se preparaba para una profunda reforma fiscal. La reforma pretendía mejorar el estado de la hacienda castellana, simplificar el sistema de contribuciones y hacerlo más justo. Se trataba de sustituir las rentas de las provincias por un impuesto único, que pretendía ser universal y proporcional a la riqueza de los contribuyentes. Por tanto, era necesario investigar la riqueza de los súbditos. El catastro se convirtió en el registro oficial de la cantidad, el valor y la propiedad de los bienes inmuebles que se utilizaba para repartir los impuestos.

Este catastro se conoce en español como “Catastro del Marqués de la Ensenada” y fue realizado entre 1750 y 1754 por Zenón de Somodevilla y Bengoechea, I Marqués de la Ensenada. Había sido llamado por el rey Felipe V de España como Secretario de Hacienda y Canciller de la Hacienda (o Ministro de Finanzas) de la Corona de Castilla.

Cadastre of ensenada

We refer to the so-called Cadastre of Ensenada, the interrogation carried out in the Crown of Castile on the economic and geographical characteristics of all its towns and detailed information on the neighbors, families, goods, trades and incomes. It was decreed in 1749 by Ferdinand VI at the proposal of his minister Zenón de Somodevilla, Marquis de la Ensenada.

What interest does it have for the genealogist?  It allows us to identify the entire generation of our direct ancestors who were adults in 1750 (no less than between 250 and 500 heads of family) and to know their family environment, activities, patrimony and income, with a breakdown similar to the current Income and Patrimony declarations. It is probably the largest and deepest family and economic information that we can ever find about them in a single document.

The Cadastre was divided in several sections but the important thing is that we know that there are two essential groups whose denomination is not considered very technical but that clarifies us perfectly its content: the general answers that describe the wealth and the main data of each entity of population at general level and the particular answers where each head of family declares on his relatives in charge, goods and incomes. Undoubtedly the main genealogical interest is provided by the particular answers, but it is convenient to review the general answers because they include many names and trades that can be interesting.

Pares ensenados

En 1749 se realizó un censo e investigación estadística a gran escala en la Corona de Castilla (15.000 lugares, incluyendo Galicia y Andalucía, pero sin incluir las provincias vascas, Navarra o la Corona de Aragón). Incluía la población, las propiedades territoriales, los edificios, el ganado, los oficios, todo tipo de rentas y oficios, e incluso la información geográfica de cada lugar. Fue impulsado por el rey Fernando VI de España y su ministro el Marqués de Ensenada, y se conoce hoy como el Catastro de Ensenada[1].

Hoy la palabra catastro significa catastro, “registro de las propiedades”, pero la etimología viene de “inquirir”. En el siglo XVIII se distinguía entre el catastro, que era realizado por funcionarios centrales que se desplazaban a los lugares para inquirir, y el amillaramiento, que era realizado por las autoridades locales.

La propuesta del impuesto único se inspiraba en una doctrina económica muy moderna (más cercana a la escuela fisiocrática que al mercantilismo), que consideraba el antiguo sistema tributario como antieconómico y perjudicial para la nación porque sólo lo pagaba la parte productiva de la población: el pueblo llano. La nobleza y el clero, exentos de otros impuestos por su condición de privilegiados, también podían evitar los “impuestos sobre las ventas” porque criaban sus propias cosechas, fuera de los mercados regulares donde se pagaba este impuesto (la alcabala). El sistema fiscal existente hacía casi imposible el libre comercio.

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